Zagreb y lagos de Plitvice (2a parada)

Nada más poner un pie en Zagreb sentí el buen rollo que transmite la ciudad. Teníamos una idea preconcebida de lo que tenía que ofrecer, y la verdad que para nada se corresponde con la realidad. No hay nada como visitar un sitio para hacerte tu propia idea, porque lo que otros te puedan decir no tiene qué ser cierto.

Zagreb es una ciudad con muchísima vida, muy cálida y agradable de pasear. Es cierto que en cuanto a monumentos, no es de las capitales europeas notables, pero tiene otro tipo de encanto. Creo que nunca antes había estado en una ciudad tan animada, a cualquier hora del día.

En la guía de Croacia pude leer que Zagreb es una ciudad con un aire vienés (que no puedo contrastar porque no he estado en Viena) en la que es muy típico quedar con la gente en los cafés o en la plaza principal para charlar a cualquier hora del día, y bien cierto que es.

Nosotros, nada más llegar fuimos a buscar el apartamento que, gracias a las inestimables gestiones de Iván, estaba otra vez muy bien situado cerca del centro. 

Una vez encontrado nos encontramos con un estudio precioso en el que literalmente se podían comer sopas en el suelo. Cosa más limpia no han visto mis ojos. El tío era majísimo, nos dejó un montón de información de la ciudad (tuvo el detalle de dejarnos folletos en español) y nos dio buenos consejos para movernos por allí. Por lo que he podido comprobar después, los dueños de los alojamientos compiten en amabilidad y hospitalidad, y solo hemos hecho que mejorar con cada uno. Aunque de justicia decir que los croatas no son muy amables ni simpáticos, en general (al igual los húngaros).

Ese día, como ya era tarde, no pudimos ver mucho de la ciudad, y para ser sinceros lo único que vimos es lo que nos encontrábamos de paso. Uno de los edificios más representativos es el del teatro Nacional, que si bien no lo visitamos por dentro, por fuera era muy bonito.

Teatro Nacional

La catedral solo la pudimos ver también por fuera y por la noche, que hombre, sin ser Notre Dame, no pintaba mal. 

También pudimos ver un parque que nos pillaba de camino al hotel, bastante chulo y la plaza principal con una estatua de un caballo en el centro (que da nombre a la plaza), punto de quedaba habitual y en la que confluyen, además, varias líneas de tranvía. Esta plaza, en mi opinión tiene un atractivo y una esencia de la que carece la Puerta del Sol.

La verdad que nos dio pena irnos sin haber aprovechado más la ciudad, y a toro pasado lamentamos no haberle dedicado otro día, pero pensamos que nos iba a trastocar bastante los planes del viaje, así que anotado en la agenda de “pendientes” para otra vez, o para la próxima despedida de soltera, que tiene mucha marcha.

De hecho, gran parte de la animada vida nocturna se concentra en las calles aledañas a la plaza central, con innumerables restaurantes y pubs con música a toda castaña, y también hay otra calle, también cerca de la plaza a la que se accede subiendo unas grandes escalinatas, la calle Tkalčićeva, que está igualmente llena de locales y tiene muchísimo ambiente y para mí, más agradable. A esta calle sí le tomamos la medida bien en las dos noches que pasamos allí. 🙂

El día siguiente teníamos reservado para visitar los lagos de Plitvice, un Parque Nacional de increíble belleza que alberga multitud de lagos de aguas turquesa y cascadas, rodeados de montañas. Preciosos de verdad y una visita ineludible si se visita Croacia.

Se puede ver bastante bien en 4 o 5 horas, aunque hay gente que le dedica dos días, realmente no es necesario. 

Se puede dormir allí (en el pueblo) y hay conexiones en autobús con otras ciudades principales. Nosotros nos lo planteamos como una excursión de ida y vuelta, que aunque para nosotros era mejor opción porque ahí no hay mucho que hacer aparte de visitar el Parque, el viaje es largo y nos llevó algo más de dos horas por trayecto, así que al final “perdimos” el día entero y no nos dejó tiempo para visitar más Zagreb.

Cabe decir que es una visita cara pero que merece la pena 100℅. Son unos veintipico euros la entrada, más el bus que son otros 15 o así, pero lo dicho, no nos arrepentimos para nada. 

Hay varias ciudades que organizan tours a los lagos, al ser uno los mayores atractivos turísticos del país. Nosotros hicimos por nuestra cuenta, no sé cuánto cuesta, pero luego vimos que desde Zadar, por ejemplo o desde Split también te llevan, aunque ya pilla mucho más lejos que desde Zagreb.

Después de estar unas 4 horas de visita por allí, nos entró un poco de agobio porque teníamos el billete vuelta para las 18 y nos habíamos metido en una de las rutas largas (hay 4, A, B, C, H, con un progresivo aumento de horas en el recorrido, ya que son itinerarios marcados) y no sabíamos si íbamos a llegar a tiempo, así que empezamos a marcar por la montaña un ritmo nivel “senderista pro” y al final todo se saldó sin contratiempos.

Esperando el bus de vuelta también vivimos un enternecedor caso de hermandad asiática. Una pareja de taiwaneses pagaron el billete de bus a otra pareja de coreanos que estaban haciendo autoestop para ir a Zagreb, y que resultó no tenían dinero para comprar los billetes. Se acercaron a ellos, les dijeron no se qué y luego les dieron el dinero. Se dieron muchos abrazos y luego se despidieron con reverencias, los unos  de los otros desde el bus. Muy bonito todo.

La verdad que mola ver cosas así, la gente es buena y generosa la mayoría de las veces! 🙂

Tras llegar de vuelta a Zagreb ya poca cosa nos dio tiempo a hacer. Así que tras comprar los billetes para el próximo destino, Zadar, nos dimos una ducha en el apartamento y nos fuimos a regar los gaznates con más Ozujsko (cerveza local muy rica) y a probar especialidades croatas. En este caso le tocó turno a lo que toda vida he conocido como longaniza, y a la que aquí llaman salchicha pero viene a ser lo mismo. 

La gastronomía croata tampoco parece ser ninguna maravilla (al menos de lo que probado). También tienen gulash, pero más tipo guiso que sopa, a diferencia de Hungría. Otra cosa que puedes encontrar en casi cualquier sitio el burek, un hojaldre relleno de carne especiada, queso, espinacas y más cosas, también en versión dulce con manzana con canela. La verdad que esto está riquísimo! Por lo que he visto y comprobado, el hojaldre es un producto que trabajan mucho aquí. Yo en menos de dos semanas, he comido casi más que en un año!

Burek, también los hacen con forma de ensaimada

La cena resultó baratita y la verdad es que si te lo montas bien y buscas poco puedes comer y beber por unos 6-7 euros por cabeza, en un restaurante.

Como estamos algo abueletes, pronto a dormir y al día siguiente más y mejor. Nos estamos guardando la caballería para el final, todo llega! 

Anuncios

Una respuesta a “Zagreb y lagos de Plitvice (2a parada)

  1. Pingback: GOOD LUCK·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s