Red velvet

Tenía mis más y mis menos con esta tarta porque, al ser un pastel americano, hay cierto abuso de las buttercream (como en este caso concreto), y la mantequilla en crudo a esas cantidades me genera un cierto rechazo, pero la verdad que tenía muchas ganas de hacerla y, adaptando un poco la receta, al final me decidí a hacerla.

Así que os traigo mi versión, menos “mantequillosa” y azucarada.

INGREDIENTES (Para una tarta grande o dos medianas-pequeñas, unas 8-10 raciones en total).

– 250 gr de harina de repostería

– Buttermilk (de venta en tiendas especializadas) o 250 gr de leche entera y unas 3 cucharadas de limón exprimido

– 200 gr de azúcar (le he rebajado la cantidad porque el bizcocho salió muy dulce). Si eres muy goloso, añade 50 gr más

– 1/2 cucharadita de bicarbonato

– 1 pizquita de sal

– 2 cucharaditas de vinagre de vino blanco

– 1 cucharada de colorante rojo (yo usé en gel de Dr. Oetcker, pero no tiñe muy bien, mejor otro tipo)

– 15 gr de cacao puro en polvo

– 2 huevos

– 120 gr de mantequilla en pomada

– 1/2 cucharadita de esencia de vainilla

Para el relleno

– 350 ml de nata

– 250 gr de mascarpone

– 100/125 gr de azúcar glas (también le he rebajado muchísimo la cantidad de azúcar)

– 50 gr de mantequilla en pomada

– 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
PREPARACIÓN

1. Poner a calentar el horno con calor arriba y abajo a 170°.

2. Empezamos a elaborar el bizcocho batiendo en un bol la mantequilla con el azúcar, la pizca de sal y la esencia de vainilla.

Cuando esté todo bien integrado añadimos los huevos y volvemos a batir con la batidora de varillas hasta darle una textura muy cremosa. La idea es meter mucho aire en la mezcla para que luego el bizcocho quede esponjoso.

3. Ahora incorporamos el Buttermilk (leche con 3 cucharadas de limón, dejamos reposar unos 10-15 minutos hasta que se forme una especie de yogur líquido).

También hay que incorporar el cacao y la harina tamizada, y el colorante (uno que sea bien rojo, el mío de Dr. Oetcker dio un resultado tirando a marrón. Aunque el colorante no influye en el sabor, en mi caso solo lleva algo de azúcar) y volver a mezclar bien hasta integrar todos los ingredientes, pero sin pasarse mucho para que la mezcla anterior de mantequilla no pierda aire.

4. Por último añadir el bicarbonato y seguidamente el vinagre y remover rápidamente, esta mezcla es la que hará de impulsor de nuestro bizcocho.

5. Para hornear yo lo eché todo en un molde de silicona que no se pega nada, pero en general si no tenéis un buen molde es conveniente engrasarlo bien con mantequilla antes de echar el relleno porque se pega bastante.

6. Introducir en el horno caliente a media altura y hornear unos 50-55′ hasta que esté listo a 165°. Podemos pinchar con una brocheta para comprobar que esté listo, pero no conviene abrir mucho el horno para no perder calor.

7. Mientras se hornea el bizcocho podemos hacer el relleno y la cobertura. Para ello primero montamos la nata (muy fría) con el azúcar en un recipiente frío. 

8. Cuando esté montada la nata añadimos la mantequilla en pomada, la esencia de vainilla y el mascarpone y volvemos a batir todo bien. 

Guardar en la nevera.

9. Sacar el bizcocho del horno y dejar enfriar.

10. Desmoldar (una vez frío) y cortar en 3 discos de más o menos el mismo grosor (yo lo hice con un cuchillo porque no tengo alambre, pero con el alambre queda mejor).

10. Y pasamos al montaje. Colocamos un disco de bizcocho sobre un plato y vamos poniendo la primera capa de relleno. Yo utilicé una manga pastelera con una boquilla lisa. Así, vamos haciendo bolas de crema de queso y nata hasta cubrir toda la superficie. 

11. Cubrir con otro disco de bizcocho y repetir la operación anterior.

12. Ponemos la última capa de bizcocho y para la parte superior utilizamos una boquilla con estrías para hacer formas de flor con el relleno.

Como es un naked cake no hay que cubrir los bordes con más crema, aunque si os gusta así pues también se podría hacer, claro, pero haría falta más crema de queso.

Se puede decorar la superficie con diversos frutos rojos y azúcar glass, hojas de menta o lo que queramos, pero yo la dejé tal cual y ya es bonita así.

Espero que os guste, un pastel clásico americano y el preferido de muchos!

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