Día 2: de Ciudad de Panamá a Pedasí

Hoy hemos madrugado para intentar aprovechar bien el día, ya que hoy nos movemos de sitio, y eso siempre implica muchas horas de trayecto.

Mientras desayunamos, hemos cambiado el destino como 4 veces. La primera opción era el Valle de San Antón, un retiro de montaña a 2 horas de la ciudad de Panamá. Después se barajó pegarse la paliza a Bocas del Toro, casi en la frontera con Costa Rica, y empezar a volver a Ciudad de Panamá parando en los diferentes sitios, pero al final la cordura se apoderó de nosotros y decidimos ir a Pedasí, un pintoresco pueblo de la península de Azurero, en la Costa del Pacífico. Tenemos que ir eliminando destinos, porque se pierde mucho tiempo viajando y desgraciadamente no disponemos de muchos días.

De lo que estamos seguros es de que dejaremos San Blas para el final, un archipiélago de islas vírgenes en el mar Caribe, dominio de la tribu indígena Guna Yala.

Salimos como a las 9 dirección a Albrook, estación central de buses, y se nos empieza a complicar el día porque el bus tiene un accidente con un coche (no me extraña porque el tráfico es el CAOS y los semáforos inexistentes, bueno, casi). Como detalle, me hace gracia ver las señales de stop en castellano 🙂  Finalmente nos desalojan del bus y nos recoge el siguiente, que no tarda mucho en llegar.

Un vez en Albrook tenemos la suerte de encontrar billete para las Tablas (de ahí deberemos coger otro bus a Pedasí) a las 11 de la mañana, y son las 10.30, así que genial. Compramos unos adaptadores para los enchufes en la estación, que ya vamos escasos de batería, y con puntualidad británica partimos hacia las Tablas.

El viaje son 5 horas, pero a mí que soy como un niño, que me monto en un coche y tardo 5 minutos en dormirme, se me hace muy llevadero, prácticamente todo el camino durmiendo. Hacemos solo una parada de 20 minutos en un bar de carretera en Penonomé, y aprovechamos para deglutir en 5′ de reloj un plato gigante de arroz blanco con pollo en salsa.

El trayecto es curioso porque no paran de subir personas a venderte cosas, con el permiso del conductor. El mejor de todos es un tío que parece ser un funcionario de salud y termina siendo un vendedor ambulante de té, que se gana muy bien la vida a costa de atemorizar al personal con las enfermedades del hígado que provocan la “comida chatarra” y cuya solución pasa por beber infusiones de té a 2$ la bolsita.
Una vez llegados a las Tablas debemos coger otro bus que nos llevará a Pedasí, otros 45′ más de trayecto, pero volvemos a tener suerte, porque el bus parte tan solo 20′ después de llegar nosotros.

Por fin llegamos a Pedasí, un pueblo precioso y colorista de casitas bajas y mucha vegetación, que está siendo muy potenciado por el gobierno panameño como destino turístico. Deambulamos un rato con las mochilas (e Iván fue pertinentemente informado de que mi culo había quedado al aire al ponerme la mochila – que digo yo que siendo mi culo ya me lo podría haber dicho a mí-) y tras consultar en 3 Hostel nos quedamos en uno muy bonito, tipo rancho, regentado por Carlos, un panameño que no puede ser más amable. En general, flipo con lo increíblemente amable que es la gente. Te ayudan sin que les preguntes y siempre tienen una sonrisa, da gusto de verdad.
Nos quedaremos dos noches en El Dim’S Hostel a 49’50 $ Por noche, desayuno incluido.

Son ya las 18, así que no queda mucho día por aprovechar, pero decidimos ir a dar un paseo a Playa Toro. Parte eso debemos andar unos 40′ de ida y otros tantos de vuelta. El camino es una carretera que discurre entre la selva, así que es agradable ir paseando con el sonido de los animales. Una vez llegados a la playa no invertimos mucho tiempo allí, ya que se está haciendo de noche. Para ser justos, es una playa muy salvaje, no es preciosa pero muy natural, perfecta para un paseo.

Se nos hace de noche volviendo, estamos secos, secos, secos, así que paramos a por nuestras dosis diarias de Balboa, mmmm, qué buena es esta cerveza! En el bar podemos conectarnos con WiFi y nos enteramos de la triste noticia de los atentados de BCN, qué asco de mundo este… 😦 Puto terrorismo.

Un poco tocados por la noticia nos marchamos a cenar a Chichemito, un local de comida peruana bien de precio y en cantidades industriales. Me como dos chuletacas de cerdo con patacones que no se las salta un galgo y un brevaje local, el Chicheme, que es una especie de leche merengada líquida pero muuuy espesa, hecha con maíz (está llena de tropezones de maíz reblandecido) que eso es gloria bendita.

Chicheme

Chicheme, bebida de maíz

Comida criolla muuuuuy buena

Comida criolla muuuuuy buena

De vuelta al hostal, negociamos con Carlos las actividades del viernes, que la verdad, prometen, pero eso será mañana. Otra a vez a la cama con los lunis que ha sido un día muy intenso y me duele la cabeza una cosa loca. Y lo mejor de todo es que me he dado una ducha y me he podido secar con una toalla!!! Bieeeeen! La parte negativa es que ahora no hay prenda de ropa que coja sin pegarle un espolsón por si hay un escorpión enredado, estos de la Lonely Planet son únicos atemorizando al personal… Hasta mañana compi yoguis!

Dim's Hostal

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