Día 3: Pedasí – Isla Iguana

El día ha amanecido muy bonito. A las 7 ya estamos en pie, claro que acostarse a las 22 es lo que tiene, ya se sabe que a quién madruga Dios le ayuda…

Tomamos un fantástico desayuno a base de fruta natural y batidos de fruta natural también, tostadas y huevos revueltos, preparados con mucho amor por Carlos, el encargado del hostal. Este panameño, recientemente llegado a la zona, es un tío increíblemente amable y atento que se preocupa todo el rato porque te sientas bien. Nos cuenta muchas cosas sobre su vida y cosas de Panamá y te ayuda en todo lo que puede. Así, nos intenta gestionar un bote compartido a Isla Iguana con los capitanes que él conoce en la zona. La tarifa es 70$ por llevarte a Isla Iguana, un parque natural protegido y 120$ si además quieres ir a ver ballenas. Es época de cría y las familias de cetáceos se acercan a esa tranquila isla a criar a sus pequeñas. 

El precio es fijo por bote, y en cada bote caben 6 personas, pero al ser dos, Carlos nos intenta gestionar un hueco en un bote para que nos salga más barato. Nos da el contacto de Gera y nos indica que tomemos un taxi hacia playa el Arenal, que es desde donde parten los botes. 

La cosa ya se empieza a torcer un poco desde el principio porque no hay taxis que coger, y se supone que nos esperan en breve para salir. Me quedo esperando en la piquera (parada) de taxis un buen rato e Iván en la calle principal, pero nada… Tengo la suerte de que pasa por mi lado Elvis, el chico rasta de la tienda de bicis, y tiene el buen rollo de llamar a un amigo suyo taxista para que venga a por nosotros. Aquí la gente es así 🙂

Cuando por fin llegamos al Arenal, ya antes de bajar del taxi, nos empiezan a abordar los capitanes de los botes. Les decimos que estamos buscando a Gera, pero el buen hombre ha pasado de nuestra cara y se ha ido a pescar. Cortocircuitamos un poco y nos da bajón pensar que hemos ido ahí para nada… Pero viene un hombre a decirnos cuánto queremos pagar. Le explicamos que íbamos a ir en un bote compartido y que no podemos pagar los 120$, así que nos ofrece el trayecto, con todo, por 80$. Le decimos que nos lo vamos a pensar porque solo llevamos 100$, y para entrar en isla Iguana tenemos que pagar 10$ por cabeza. Pero entonces viene otro tío y nos ofrece llevarnos a todo por 70$, le decimos que sí y de repente aparece el otro tío para decirnos que él nos ofrece el mismo precio. Se empieza a poner un poco fea la cosa porque uno le recrimina al otro lo que está haciendo, no era nuestra intención eso para nada, pero empiezan a bajar mucho el precio y llegan a ofrecernos el tour por 50$. No queremos abusar ni sangrar a nadie, así que nos vamos con el primer tío con el que hablamos que nos parecía lo más justo, por 60$ al final, la mitad de lo que costaba. Se le puede llamar suerte o se le puede llamar es lo que hay, porque ningún bote tenía otra cosa mejor que hacer más que salir a pescar, así que supongo que mejor 60 que nada, porque está claro que nadie hace las cosas para perder pasta. 

Después, conversando con Carlos a la vuelta y otro chico, Miguel, que también tiene un bote y hace el mismo tour, nos decía que no entendía cómo lo habíamos conseguido tan barato, que es un precio fijo ajustado y que en fin de semana no te rebajan ni un dólar… Pero yo no lo tengo tan claro, no estará tan ajustado cuando nos ofrecieron ese precio… Panamá no es un sitio nada barato, por cierto, y excepto por algún sitio de comida criolla, estamos pagando todo a precio español. Esto no es Asia, ni mucho menos!

Nos montamos en el botecito de madera y tenemos un trayecto muy divertido de 25′ dando saltos en el mar hasta la Isla, pero antes vamos a intentar ver las ballenas! Y las vemos! Es una auténtica pasada poder ver a las ballenas grandes y pequeñas saltar y jugar en el mar, a muy pocos metros de ti, en un barco tan endeble que te sientes hasta inseguro, pero es bonito y emocionante 🙂

Después de estar un rato viendo cómo salen y entran del agua (suerte que les gusta asomarse mucho a la superficie) nos vamos hacia la Isla. Y esto es otro regalo porque es una Isla preciosa con una pequeña playa paradisíaca de arena blanca y agua transparente y solo hay 2 personas! Viva la temporada baja, toda la playa para nosotros! 🙂

Cangrejos ermitaños a miles

Cangrejos ermitaños a miles!

Acordamos con Poti, el capitán, que vendrá a recogernos a las 15 para llevarnos de vuelta (son las 11). Pagamos la entrada al parque al guarda, un señor que vive allí solo y que el pobre está depresivo porque dice que trabaja mucho él solo y que no da a basto. La verdad que tiene la playa como una patena, hay que reconocerle el mérito y que se gana muy bien el sueldo, que espero que se lo suban si todo lo que me contó es verdad.

Como su nombre indica, la isla está llena de iguanas que campan a sus anchas, pájaros de varias especies, miles de cangrejos ermitaños y otros bichicos más. Tras hacer las 857 fotos pertinentes nos vamos a hacer snorkeling, a ver si con un poco de suerte vemos una tortuga Marina, que siempre ha sido mi ilusión y aún no he conseguido ver en todos los sitios en los que he estado. Y Bingo! Tras una hora más o menos de darle vueltas al coral conseguimos ver una tortuga, no sé de qué especie porque aquí hay muchas, pero ahí estaba, al fin! Nadó muy rápido y se fue pronto, pero fueron unos segundos muy guays. Aparte de eso había muchos peces de colores, también una morena de colores y algunos peces con forma alargada que no sé de qué especie son.

Después de un día perfecto de playa y fauna marina, con un tiempazo genial (mi culo, brazos, piernas y espalda abrasada lo atestiguan) nos fuimos de vuelta con Poti para el Arenal, y de ahí, un taxi de vuelta al hostal. 

Gastamos la tarde descansando un poco, dando una vueltecita por el encantador pueblo, probamos 2 tipos más de cerveza local (Atlas y Soberana) y cenamos en un pizzería regentada por unos italianos que daba buena comida, aunque un poco cara para la zona.

Cumpliendo con la regla de acostarnos con los lunis, me voy a la cama a la misma hora que cae rendida mi sobrina de 3 años en España, las 21.30! XD 
Hemos quemado los cartuchos en Pedasí y mañana toca día de viaje, así que a descansar que mañana se presenta el día duro. A todas estas, SIGUE SIN LLOVER! 🙂

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